“Mientras marchábamos, encontraron a una mujer muerta”, fueron las primeras palabras que se escucharon por los parlantes en la plaza 9 de Julio, en el acto que debía cerrar la movilización masiva que se hizo ayer a la tarde en Salta por el Día Internacional de la Mujer.

El hallazgo de un cadáver al norte de la Capital, si bien se sabía poco sobre las causas hasta anoche, sonó a noticia repetida en el centro de Salta, donde miles de personas se habían reunido para manifestarse contra la violencia de género y por los 24 femicidios que hubo en 2017 en la provincia.

La concentración había comenzado desde las 17 en la primera cuadra de la calle Zuviría, desde donde partió una columna de más de seis cuadras hacia la Legislatura y la Central de Policía.

Policías que estaban a cargo de la seguridad en la plaza estimaban que había unas 3.500 personas. Los que siguen las manifestaciones todos los años arriesgaban una cifra superior.
“Lo más importante es que cada vez somos más en contra de la desigualdad, el abuso y la muerte de las mujeres. Es muy difícil la búsqueda de la igualdad pero es el tiempo de las mujeres”, dijo Alicia Ramos, referente histórica del feminismo en Salta y exdirectora del Observatorio de Violencia contra las Mujeres, cuando estaba por empezar el recorrido.

Avanzaba a unos pasos de Camila Bertello, que había llegado con sus 20 años al centro para pedir que las mujeres puedan ser libres y andar tranquilas. “Cada vez más personas participan y tienen menos prejuicios para luchar por lo que le pasa al otro”, se esperanzó, en medio de una aglomeración a la que no podía verle el principio ni el final.

Agustina Gauffín se mezcló entre la gente caminando con su bicicleta al lado. Contó que se adhirió a la convocatoria porque la violencia y el acoso son amenazas permanentes en las calles de la ciudad.

Los pedidos por acciones que le pongan un freno al miedo fueron reiterados. “No se trata de estar contra el hombre sino de parar esta cantidad de femicidios”, dijo Didi Boucher, que decidió sumarse con un grupo de conocidas a la manifestación.

“Juntas y fuertes”, “Soy fuego al luchar por mis derechos”, fueron algunas de las consignas que se leyeron en cartulinas escritas a mano o en pasacalles.
Cuando caía la noche, la columna se reunió de nuevo en la plaza 9 de Julio, donde se leyó un comunicado acordado por varias organizaciones sociales. “Basta de femicidios. Ni Una Menos. Vivas y libres nos queremos”, resonó por altavoz, desde un escenario que se había preparado frente al Cabildo.

Pasadas las 21, quedaban en el centro las que aprovecharon el encuentro para alguna charla postergada, los ambulantes que todavía no habían podido vender algunas de sus rosas a 50 pesos y los carteles con los nombres de mujeres asesinadas colgados en los árboles.

Tribuno

 

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